“Por Alah, padre, cásame con el rey, porque si no me mata seré la causa del rescate de las hijas de los musulmanes….”
S̲h̲ahrazād, Alf Laylah wa-Laylah
Despierto al alba, pensando en tí.
A lo lejos en la mezquita,
resuena el cantico de los hijos de Allah,
Amanece Estanbul sin tus ojos…
Me consuelan la historias de batallas,
la ciudad amurallada, y
la luna nueva…
pero me faltas tú y tu aroma de nubes.
Me sobran las palabras para decir que te quiero,
en esta ciudad de artistas, poetas, pintores y guerreros…
La inspiracion se vuelve una mariposa
que revolotea y se posa entre mis dedos
que escriben los cuentos
que me llevan hacia tí…
Paseo por estas calles
invitando a tus recuerdos a sentarse conmigo
fuera de la ciudad amurallada…
Me aferro a tu ausencia
que juega conmigo,
como un gato ronroneando en mi regazo.
Quiza el amor nace de las cosas simples…
recorrer Fatih en las mañanas
mientras el murmullo de la faena cotidiana
invade los bazares,
o sentarme a beber el té en las tardes,
mientras se cuelan a los lejos
los últimos rayos de sol…
Los rumores de las tardes me susurran despacio,
que me has nombrado reina de tus constelaciones,
y sin embargo,
tu imperio de estrellas se desvanece en mi sencillez,
y tus sueños,
atados a mis dedos,
no alcanzan a tejer el camino de vuelta…
Amanece Estambul sin tus ojos,
y amanece mi deseo de despertar contigo
cada Domingo de enero…
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