Otoño

El tiempo pasa mientras miro por la ventana de este tren

que me lleva a los lugares donde sé que no existes…

pero en los cuales aún te busco.

El tiempo se dibuja como una silueta

que delínea la orilla del paisaje,

las hojas ya han cambiado de color,

se visten de otoño al compás del frio que anuncia el invierno.

Hace frio sin ti.

Me imagino en tus brazos para alejar el frio que me envuelve,

para llenar los días de tardes soleadas

y fiestas de espumas en tu mar de anhelos.

Sabes bien que mis sueños llevan tu nombre,

que basta con cerrar mis ojos para encontrarme

jugueteando con tus recuerdos…

que te llevo dentro de mí,

y que tus brazos son el refugio donde se disipan mis miedos…

A veces me pregunto si recuerdas

todas las veces que te dije,

sin que lo entendieras,

que bastaba con tu abrazo

para hacer florecer la primavera que llevo en el pecho.

Y sin embargo,

hoy,

no hay espumas, ni mares, ni flores, ni cielos azules.

Ni ese pedacito de tierra minúscula,

de veranos eternos,

que me vió sonreir de niña,

descalza y sin sueños…

pero dueña de todas las estrellas y las caracolas.

Cuando miro al pasado no lamento haberte perdido,

si no, no haberte querido más,

pedazo de cielo mío…

Aunque no sé si quererte más es posible,

o si soñarte menos

borra las líneas que trazaste con tus dedos

sobre mis deseos.

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