Historias

“Todos merecemos a alguién que nos mire como si fueramos su deseo cumplido”

Hay historias que no trascienden,

que lees una vez y se olvidan,

que se pierden en los mares infinitos del recuerdo,

como la espuma de las olas cuando besan la orilla.

A veces me sorprende la fragilidad

de las historias no contadas,

los amores escondidos,

las cosas evidentes que negamos,

o la facilidad con la que dejamos

perder ciertas cosas que parecen locura,

como una carta nunca escrita,

o las hojas vacías de un viejo diario.

Te escribo para no quedarme vacía sin tu recuerdo,

para llenar tus noches con mis sueños,

para abrirle la puerta a los recuerdos,

y a veces, para inventar un nuevo camino.

No sé cuando te convertiste en aquello que no

quiero perder, pero vives en mí desde entonces,

con tu recuerdo enmarañado en mis letras.

Confieso que te he imaginado tantas veces,

sonriendo por mí, viviendo por mí,

delineando las líneas de mi sonrisa con tus dedos.

Y a veces, sin que yo me lo permita,

se me escapan dos que tres suspiros que llevan tu nombre,

y un deseo sin cumplir.

Quizá no seas el amor de mi vida,

pero si la única historia que quiero escribir.

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