Creo que mi error más grande ha sido sin duda,
ponerle siempre tu nombre y apellido a mi futuro.
Me dices que lo sientes,
como si la lástima curara mis heridas
ó secara mis lágrimas.
Como si al decirlo, las palabras te limpiaran el alma de la culpa
que prende de tu pecho.
Si has de irte, levanta la cara.
Siente el poder de tus adioses llenarte el pecho de alegria.
Que si no es alegría lo que sientes,
entonces no estás listo para correr.
Camina despacio entonces mi cielo,
para que no tropieces en tu camino.
Me dices que lo sientes como si pudieras adivinar mis tristezas.
Como si supieras lo que duele el alma,
lo que pesa el corazón,
con tu partida.
Y no solo porque al irte, te llevas medio corazón,
Sino porque te veo irte ahogando en la tristeza,
y me duele esa tristeza tuya mucho más que la mía.
¿Pero qué mas puedo hacer?
Talvez besarte los ojos una última vez,
Pedirte perdón por mis errores,
abrazarte fuerte,
Decirte que todo va a estar bien.
Y que te comprendo,
Que pese a todo te comprendo.
Y pedirte que me dejes las tristezas a mí,
Y que te lleves solo la alegria…
Despues de todo mi niño,
Yo siempre te quise feliz.
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