Es raro escribirte desde el recuerdo,
donde las palabras se esfuerzan en hacer un eco del pasado,
después que hulleran detrás de tí,
el día en que me fui.
Es raro, porque no se dónde estas ni como encontrarte,
yo, que ahora no puedo ni encontrarme a mi misma.
Te busco entre los recuerdos y apareces,
pero no me encuentro en ellos.
Es como apreciar un lugar lejano desde una colina,
donde tú eres, pero yo no pertenezco.
Te escribo desde la calma,
y duele…
duele recordar que fuiste miedo y huida.
Que mis manos jamás pudieron encontrar las tuyas,
que todo se perdió en esa línea gris
que construiste para mantenerte seguro.
Seguramente la felicidad te alcanzo en algún momento,
y yo no supe darme cuenta,
quizá jamás supe enterderte…
y a veces me queda el dolor de no poder haberte demostrado,
que yo estaba allí contigo, en cada paso que dabas,
sosteniendote la espalda,
susurrandote al oido: yo, creo en tí.
Bastaba con mirar atrás,
para encontrarme.
Te veo en mis recuerdos…
y dueles.
Verte,
es como tocar una herida
que se resiste a sanar.
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